Me hago eco textual de un artículo presentado el día de ayer en el blog MuyLinux sobre la polémica que más esta encendiendo las redes al rededor del tema Ubuntu en estos días:

Mark Shuttleworth

Mark Shuttleworth no se pudo o no se quiso contener y el pasado viernes, en un artículo publicado en su blog personal, se despachó a gusto contra “esos” detractores que le han salido a Ubuntu en los últimos tiempos. El jefazo de Canonical los llamó el ‘Tea Party’ del Open Source y, tal y como os contamos, las respuestas no se hicieron esperar.

En concreto, nos hicimos eco del reto lanzado por Aaron Seigo -unos de los desarrolladores más conocidos del proyecto KDE- en el que, valga la redundancia, retaba a Mark Shuttleworth a un debate en abierto sobre Mir. La razón, que Shuttleworth parece achacar toda oposición a Mir a cuestiones políticas, y son varios los detractores relevantes que no comparten esa opinión.

En DesdeLinux recogen las declaraciones de Lennart Poettering, creador de SystemD, y Martin Gräßlin, mantenedor de KWin. Ambos coinciden en destacar esa referencia hecha por Shuttleworth a “los torturadores del idioma inglés”, uno recordando al millonario sudafricano que no todo el mundo ha nacido en un país con el inglés como lengua materna, el otro sacando a colación a Matthew Garret, exdesarrollador de Red Hat que a principios de mes desvelaba los problemas de XMir: “Puedes quejarte de mi inglés, pero diablos, Matthew es de Cambridge…” dejaba caer Poettering.

Sin embargo, no solo Mark Shuttleworth ha tenido respuestas, también las ha dado, en su mismo blog, a algunos de los comentarios que pasaron la moderación del sitio. El de Martin Gräßlin, que también dejó el suyo, no es uno de los “afortunados”, pero los hay críticos y las respuestas de Shuttleworth, como sucedió con el artículo de la discordia, no tienen desperdicio.

A la sentencia de Shuttleworth de que los ataques hacia Mir son puramente políticos, un comentario le acusa que es “irónico e hipócrita” que afirme eso, ya que “la única razón por la que existe Mir es política”. La respuesta de Shuttleworth:

La razón de la existencia de Mir es que veo que Wayland terminará con los mismos problemas que tienen las X. […] Además, me preocupa que las personas que financian el proyecto tengan una agenda muy específica y ninguna intención de dejar a Canonical tener éxito si pueden evitarlo. Mir tiene un objetivo y es un desarrollo pequeño. Su existencia no debe ofender a nadie. El hecho de que se haya convertido en un problema importante es la medida de lo mucho que está pasando detrás de las cortinas.

El tema de la política resurge en la conversación:

Estoy de acuerdo en que la gente puede optar por utilizar otra cosa que no sea Mir por motivos distintos a los políticos. […] Pero cuando alguien dice que “sería mejor si no se hubiera escrito este software libre”, te de por pensar “¿por qué alguien no quiere que tengas esa opción?“. Si escarbas en el asunto te darás cuenta de que [los que se oponen] normalmente están trabajando para asegurarse el control de una parte concreta del stack, y la existencia de una alternativa estropea ese plan.

Ni tú ni yo podemos decir ahora mismo qué código base es mejor. Creo que es saludable que los proyectos tengan la mente abierta. Cuando un proyecto dice “no vamos a aceptar un parche para dar soporte a Mir” [¿Se refiere a Intel?] están diciendo que no deberías tener esa opción. Cuando se lo hacen a un proyecto que hace todo lo posible por ofrecer a sus usuarios todas las opciones [Se refiere a Ubuntu], de nuevo, sugiero que hay un motivo político.

Cambiando de tercio y coincidiendo con un comentario que nos dejabais hace poco a razón de SystemD y el rechazo de Ubuntu a éste, a pesar de que la distribución lo utiliza, Shuttleworth -que lo calificó como “sumamente invasivo y difícilmente justificable”- comenta:

Una de las ideas en SystemD que creemos es realmente mala es que incluye un montón de piezas de tecnología dispares en un mismo proceso. Así que un montón de piezas de código que antes eran independientes, las cuales están bajo el control de la gente que trabaja en SystemD, han sido incorporadas en esa base de código. Pero todavía es posible construir paquetes independientes de las diferentes piezas de ese código, que es lo que hacemos. De esta forma Upstart puede seguir utilizando esa funcionalidad, pero Upstart en sí mismo es más limpio y sencillo.

Shuttleworth incide entonces en que Mir y Wayland pueden coexistir sin problemas, recuerda que GNOME y Ubuntu no son competidores, como sí lo son Canonical y Red Hat o Canonical e Intel (cita a Tizen), y concluye con una reflexión a propósito del Tea Party que, aquí y ahora, nos sobra. ¿Continuará el culebrón? No hay duda de ello, pero mientras haya argumentos sólidos de fondo -y parece que comienza a haberlos-, que así sea.

Mientras tanto, Jono Bacon, Community Manager de Ubuntu, se ha lanzado con una llamada al buen rollo que ya veremos si se mantiene, pero que de momento ha sido bien acogida.

Yo, que en este punto final dejo la información para dar un poco de mi opinión, me pregunto, ¿no puede haber un término medio entre el ataque frontal y ese ‘buenrollismo’ un tanto infantil (ojo, todos mis respetos para Jono Bacon, que se lo curra mucho)? Es decir, creo que Canonical tiene derecho a intentarlo con Mir, aunque la razón de fondo sea política -o de control, que al fin y al cabo viene a ser lo mismo- y no técnica (sorry, Mark).

Al mismo tiempo, un debate abierto centrado en el aspecto técino sería beneficioso para oxigenar esta situación. En última instancia, Canonical es una empresa con sus propios intereses, como lo es Red Hat, y no tienen por qué atenerse a un calendario común si no es acorde a esos intereses. Dicho en plata, incluso demostrando que Wayland es superior a Mir, para Canonical puede seguir siendo mejor estrategia desarrollar su propia solución por distintos factores, entre otros el de los tiempos.

Nota: Lo de “rebelde con causa” es simplemente una pequeña broma por aquel artículo en el que Forbes incluía a Mark Shuttleworth en su lista de “rebeldes tecnológicos”, una lista de personas que “perturban” el campo en el que están trabajando… Y vaya si lo hace. Aunque no sea este el ejemplo más exacto de lo que se referían en la publicación económica.

Desafortunadamente, este follón ha coincidido con el noveno aniversario de Ubuntu, que se celebra estos días… Y es que más allá de controversias y demás historias, lo que nadie puede negar es la importante labor llevada a cabo por “el Linux para seres humanos” durante todo este tiempo. El balance es positivo en cualquier caso, y eso tiene que valer de algo, ¿no? ¿Sí o no?

 

Fuente: MuyLinux