Antes de comenzar con este artículo creo necesario dejar en claro un punto. No soy un archienemigo de Windows, ni de aquellos que decidan usarlo. Por años estuve atado a el, sin conocer de la existencia de algo más y nunca me quejé, bueno nunca más de lo necesario.

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Tan cegado estaba, que el concepto de Windows y sistema operativo fueron para mi lo mismo hasta aproximadamente los 13 años cuando un amigo se me acercó dando brincos por el pasillo de la escuela, agitando un disco en su mano y asegurando tener la última versión de Windows – “Ale, aquí te traigo lo último” – dijo casi ahogado de la emoción – “esto es la bomba tío, se llama Windows Linux”. Uff, se imaginarán lo que aquellas palabras significaron para un geek de la computación en pleno estado hormonal preadolescente [vamos que yo vivía más en el salón de computación de la escuela que en mi casa]. Salimos corriendo para probarlo y quedé completamente prendido de lo que vi.

Luego me enteraría al leer lo que considero una biblia llamada “La Catedral y el Bazar” escrita por Eric S. Raymond,que el famoso Windows Linux, realmente se llamaba GNU/Linux a secas, y que era un sistema operativo para nada ligado a su homologo de Microsoft y que Red Hat [que fue la versión que probé entonces], no era más que una de muchas más distribuciones que existían en el mundo.

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Esta fue sólo la primera fisura de muchas que ayudaron a desgarrar la venda que tapaba mis ojos. No así impidiendo que continuara usando Windows hasta hace sólo unos años atrás, dado sobre todo por el hecho de que, en Cuba, mi país, resulta tan complicado encontrar información adecuada y soporte para Linux y tan fácil conseguir copias piratas de Windows y sus aplicaciones que uno se ve obligado a seguir la aletargada marcha que impone la multitud, que por suerte o por desgracia conducen de manera casi corsaria hasta las puertas de Microsoft.

Años atrás recibí con beneplácito la noticia de que la dirección de la nación había decidido poner rumbo hacia el camino de la soberanía tecnológica, adoptando como bandera el uso de software libre en el país. Pero a pesar de lo mucho que se habla de ello aún por parte de directivos y representantes del estado, no se ha conseguido más que poner en marcha pocos e incipientes esfuerzos para lograrlo.

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En los primeros días de enero tuve la necesidad de visitar una de las nuevas salas de navegación por Internet abiertas en el país. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que todas las computadoras de aquel lugar venían instaladas con una versión de Windows XP maltrecha y desmochada hasta puntos irrisorios. Eso me hizo preguntarme, ¿cómo es posible que justamente una empresa estatal como es el caso de ETECSA en sus salas de acceso a Internet, dé la espalda y haga caso omiso a los proyectos de soberanía tecnológica planteados por la jefatura de la nación y ponga en riesgo a sus clientes? Cuando es bien sabido que este sistema operativo está a sólo meses de quedar desamparado y más expuesto que nunca, además, que la mayoría de los usuarios se presentan con discos externos y memorias flash al visitar esos salones y que la red de redes es el principal emisor de programas malignos como virus y troyanos.

Por desgracia esto es sólo un pequeño ejemplo de muchos que ponen en evidencia la doble moral que abunda en las palabras de muchos directivos al hablar sobre los proyectos de soberanía tecnológica. Sin darse cuenta que el momento de hacer es ahora, en lugar de seguir dando riendas sueltas al uso de manera ilegal de copias piratas de Windows amparados bajo el manto protector del bloqueo económico, tecnológico y comercial que nos imponen los Estados Unidos.

Resulta imposible llegar a buen cause e ir avanzando en el proceso de migración cuando nuestros niños en las escuelas continúan usando y aprendiendo únicamente sobre Windows y poco o nada sobre software libre.

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¿Se han detenido alguna vez estos directivos a leer la licencia de uso de Windows (EULA – End User License Agreement)?

Echémosle un ojo más de cerca a algunos extractos contenidos en la versión para Windows 7 y veamos que le estamos inculcando a nuestra sociedad para el futuro.

No más de un usuario a la vez y máximo dos procesadores

  • SECCIÓN 2: DERECHOS DE INSTALACIÓN Y USO

a. Una Copia por Equipo. Podrá instalar una copia del software en un equipo. Ese equipo será el “equipo licenciado”.

b. Equipo Licenciado. Podrá utilizar simultáneamente el software en hasta dos procesadores del equipo licenciado. Salvo dispuesto de otro modo en estos términos de licencia, no podrá utilizar el software en ningún otro equipo.

c. Número de Usuarios. Salvo dispuesto de otro modo en estos términos de licencia, el software no podrá ser utilizado por más de un usuario a la vez.

d. Versiones Alternativas. El software puede incluir más de una versión, por ejemplo de 32 bits y de 64 bits. Sólo podrá instalar y utilizar una versión en un momento dado.

Tu información pertenece por derecho a Microsoft

  • SECCIÓN 7: SERVICIOS BASADOS EN INTERNET

b. Uso de la Información. Microsoft podrá utilizar la información del equipo, la información sobre aceleradores, la información de sugerencias de búsqueda, los informes de errores y los informes de código malintencionado para mejorar el software y los servicios proporcionados. También podremos compartirlos con otros, como proveedores de software y hardware, quienes podrán utilizar la información para mejorar el funcionamiento de sus productos con el software de Microsoft.

Su software, sus reglas

  • SECCIÓN 8: ÁMBITO DE LA LICENCIA

El software se cede bajo licencia y no es objeto de venta. El presente contrato le otorga solamente algunos derechos de uso de las características incluidas en la versión del software licenciado. Microsoft se reserva todos los demás derechos. A menos que la ley aplicable le otorgue más derechos a pesar de esta limitación, sólo podrá utilizar el software tal como se permite expresamente en el presente contrato. Al hacerlo, deberá ajustarse a las limitaciones técnicas del software que sólo permiten utilizarlo de determinadas formas. No podrá:

  •  Eludir las limitaciones técnicas del software;
  •  Utilizar técnicas de ingeniería inversa, descompilar o desensamblar el software, excepto y únicamente en la medida en que lo permita expresamente la legislación aplicable a pesar de la presente limitación;
  •  Utilizar componentes del software para ejecutar aplicaciones que no se ejecuten en el software;
  •  Hacer más copias del software de las que se especifican en el presente contrato o permita la legislación aplicable a pesar de esta limitación;
  •  Hacer público el software para que otros lo copien;
    alquilar, arrendar o prestar el software o
    utilizar el software para prestar servicios de hospedaje de software comercial.

Entonces mis dudas son:

– Si pretendemos llevar al país por la ruta de la soberanía tecnológica, desligarnos de los daños que pudiera provocarnos el uso de software privativo pirata en caso de que a futuro se derrumbara el bloqueo, crear una sociedad más justa, socialista e igualitaria. ¿Por qué no hacer realidad las palabras, demostrando con hechos, no imposiciones, sino hechos verídicos, plasmando en papel las palabras y poniendo en función de lograr estos objetivos todos los recursos necesarios?

– ¿Por qué continuamos hablando sobre las ventajas de software libre en cada evento y sin embargo instalamos Windows en la mayoría de las escuelas e instituciones estatales?

– ¿Por qué alzamos como estandarte a Nova como distribución insignia cubana y sin embargo no somos capaces de poner sus ISO’s y repositorios a mano de todos?

– ¿Por qué aclamamos el modelo de desarrollo de software libre y obligamos de cierta manera al equipo de trabajo de Nova a atenerse a las reglas de desarrollo de la universidad, que se contraponen por completo a estos principios? ¿Por qué no, crear en su lugar un modelo especial de normas que permitan la apertura de su creación al resto del mundo y poner en función los recursos necesarios?

Hasta que no exista en Cuba una voluntad verdadera de migrar por parte de nuestras autoridades y darnos cuenta de que la ilusión de gratuidad que existe sobre el uso del software privativo en nuestra nación no es más que un telón que pudiera caer en cualquier momento, el objetivo de ser más libres tecnológicamente no será más que la imagen borrosa de un sueño en el horizonte.

Saludos Ale